Este sábado un buen número de participantes se dieron cita en la XVIII Clásica de León, prueba de Regularidad para coches clásicos con más de 25 años de antigüedad por carreteras abiertas al tráfico.

 

Para esta cita se contó con medio centenar vehículos inscritos, la mitad de ellos de origen local y la otra mitad de muy diversas procedencias como Cantabria, Galicia, Toledo, Valladolid, Madrid o Cáceres. Todos participantes habituales y experimentados en este tipo de pruebas de regularidad, lo que hizo muy difícil, junto con la climatología y el estado de las carreteras, convertirse en el vencedor de la prueba.

 

La mecánica de las pruebas de regularidad consiste en que los vehículos participantes deben ceñirse y seguir lo más estrictamente posible las normas e indicaciones dadas por la Organización en cuanto a ruta a seguir, horas de paso por los distintos puntos del recorrido y velocidad a circular. No pueden superar los 50 kilómetros por hora de velocidad media en los tramos cronometrados. Para comprobar todos estos datos la organización dispone una serie de controles secretos a lo largo del recorrido, en los que se verifican esos datos y sobre todo se atiende a la hora de paso, puesto que la organización sabe en qué lugar exacto del recorrido y en que minuto y segundo exacto debe estar cada vehículo participante, penalizando toda diferencia con esos valores teóricos tanto por adelanto como por retraso.

No gana el que más corra sino el que más se aproxime a las indicaciones dadas por la organización. En el aspecto competitivo, son pruebas complicadas tanto por la dificultar de seguir el Roadbook estrictamente sin perderse, como por todas las indicaciones a seguir y cálculos constantes a realizar por el copiloto. Sin contar con que circulan por carreteras abiertas al tráfico y hay que estar pendiente de lo que eso conlleva.

Sin embargo, una vez más como ya es costumbre, lo más atractivo de las pruebas de regularidad es que son pruebas que integran distintos aspectos como la pasión por los coches clásicos, una cierta competición, y un componente social turístico y gastronómico relacionado con las zonas por las que discurre la prueba que una vez mas no decepcionaron.

 

En concreto la XVIII Clásica de León hizo un recorrido de más de 400 kilómetros por la provincia leonesa que se inició en la Plaza de San Marcos de León a las 10:00 horas para circular hacia El Bierzo atravesando la zona de Villameca, el Manzanal y Bierzo para llegar a comer a la ES Valcarce en La Portela de Valcarce.

Posteriormente la prueba reanudo su marcha para regresar hacia León a través de El Bierzo, zona donde el equipo del ACTC Motorsport pilotado por Fernando Fernández destaco especialmente, Alto Sil, Laciana y Omaña, para llegar de nuevo a León en torno a las 22:15 horas a la Plaza de Regla, donde finalizo la prueba.

 

Este año la XVIII Clásica de León formo parte de un Campeonato denominado 'Desafío 4 clásicas' que engloba a cuatro grandes pruebas de Regularidad para coches clásicos de la geografía española, el Rally Histórico de Segovia, el Entresierras Histórico de Salamanca, la Clásica Cantabria Infinita y la Clásica de León.

 

Fotos:

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